Dégénérescence du maïs mexicain après la contamination

Vous trouverez ci-dessous le témoignage - en espagnol - de Aldo Gonzalez, de l’Union des organisations de la Sierra Juarez de Oaxaca (UNOSJO), Mexique, sur l’état d’avancement de la pollution génétique du maïs natif.

Ce texte récapitule le passé : découverte de la contamination par Quist et Chapela en 2001, confirmation par l’Institut d’écologie, analyses par les paysans eux-mêmes en 2003 avec dans 9 états du Mexique, 4 types différents de PGM, avec parfois plusieurs événements de transformations dans la même plante, diverses plantes difformes... ; puis absence de contamination détectable en 2005 (Institut d’écologie).
Alors les paysans ont refait des analyses. Avec les moyens de détection de "la première année ils n’ont pas retrouvé les séquences introduites mais ils pensent que ces séquences ont été transformées dans la descendance, ce qui appuierait le caractère instable de la construction génétique artificielle et expliquerait qu’elles ne soient plus détectées". Par contre les malformations prolifèrent. Autrement dit, le texte affirme : "On a été alarmés par le fait que nous ne retrouvions pas la présence de contamination sur les plantes déformées, ce qui nous fait supposer que les méthodes pour détecter la présence de contamination (qui ont été mises au point par les mêmes entreprises de semences transgéniques) ne fonctionnent pas pour les générations postérieures à la première, et en conséquence, la contamination est hors de contrôle pour la communauté scientifique, parce qu’elle est invisible à ses méthodes de détection".

Maíz, contaminación transgénica y resistencia

Aldo González Rojas
Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez, Oaxaca, S.C.

Para los pueblos indígenas de Mesoamérica, el maíz es nuestra sangre, nuestros huesos, nuestra carne. Sin maíz no somos nada, un pueblo sin maíz es un pueblo muerto ; por eso no vamos a permitir que desfiguren al maíz, que le quiten su esencia, que lo maten, que nos maten.

La contaminación del maíz descubierta en la Sierra Juárez de Oaxaca, México, a finales del año 2000 por Ignacio Chapela y David Quist y confirmada en el año 2001 por el Instituto Nacional de Ecologia de México, es un hecho lamentable que no podemos pasar desapercibido. Es una herida profunda que pone en riesgo a la humanidad entera y solo beneficia a las grandes corporaciones transnacionales que nos quieren imponer un modelo de consumo que privilegia sus intereses.

Aunque desde 1998 existia una moratoria que impedia la importacion de semillas de maiz transgenico a Mexico, consideramos que la principal causa de contamiancion pudo haber sido la entrada de granos de maiz para consumo humano importados por la distribuidora gubernamental de alimentos llamada DICONSA, que vende alimentos basicos en las regiones rurales del pais ; asi como la ayuda alimentaria de maiz amarillo que se ha distribuido en el norte del pais. Para los indígenas y campesinos de subsistencia mexicanos y de todo el mundo, no hay diferencia entre granos y semillas, de cualquiera de los dos nace una planta, así que decir que los granos son para comer y las semillas son para sembrar, no es más que una diferencia artificial.

A partir de que se hizo pública la información sobre la contaminación de los maíces nativos mexicanos, nuestra organización y otras organizaciones indígenas, campesinas y no gubernamentales que participamos en el Petate (Red) en Defensa del Maíz, nos dimos a la tarea de realizar acciones de discusión y difusión del problema, en comunidades serranas y en otros lugares de Oaxaca y del pais, debido a que el gobierno mexicano trato de ocultar la informacion ; para el año 2003, realizamos un muestreo utilizando kits comerciales de la marca Agdia,en once estados de la republica mexicana, mediante el cual encontramos presencia de contaminacion en nueve estados (el gobierno mexicano solo recococe oficialmente contaminacion en dos estados).

Con el muestreo encontramos rasgos de maíz BT Cry 1Ab/1Ac, maíz BT Cry 1C, maíz BT Cry 9C Star Link (retirado del mercado de alimentos en los Estados Unidos por ser para consumo animal y ser causante de alergias en seres humanos), y maíz CP4 EPSPS, resistente al herbicida Round Up Ready de Monsanto. En varias plantas encontramos combinaciones de dos y hasta tres diferentes tipos de transgénicos, y tambien empezamos a encontrar plantas con deformaciones o caracteristicas fisicas muy diferentes a las plantas nativas mexicanas.

En Guelatao de Juarez, Oaxaca, encontramos una planta con las siguientes caracteristicas : tallo de cerca de diez centímetros de diámetro ; siete niveles de raíces adventicias hasta una altura de 70 centímetros ; hojas anchas y toscas ; talla mayor a cuatro metros ; dos ramas ubicadas a más de dos metros de altura, que contenían seis mazorcas de olote muy grueso cubiertas por hojas hasta la punta, de las que la mayoría solo contaban con un grano de maíz y solo dos cargaron parcialmente ; espiga cubierta parcialmente de hojas y agachada. Asimismo en Chihuahua se detectaron plantas transgénicas con malformaciones en la espiga parecidas a pequeñas mazorcas.

Algunas de las características de estas plantas son de variedades nativas de maiz de distintas regiones indígenas del país, por lo que suponemos que quienes diseñaron esas plantas, primero hicieron biopiratería y después las hicieron transgénicas ; pero ya suponiamos desde entonces que algunas de sus deformaciones pueden ser resultado de la producción de proteínas nuevas originadas por la introducción en el maíz de una o varias construcciones transgénicas (efectos pleyotrópicos), que afectan la constitución física y química de la planta y le causan deformaciones que no tenían previstas quienes la diseñaron.

En agosto de 2005, los investigadores que trabajaban para el Instituto Nacional de Ecologia en 2001, publicaron la investigacion “Ausencia de transgenes detectables en las variedades campesinas de maíz en Oaxaca, México (2003-2004)”, que concluye diciendo que no se encontro contaminacion en la Sierra Juarez, aunque aclararon que esta conclusion no se podia extrapolar a otras situaciones ; sin embargo ese argumento fue utilizado por Monsanto para decir que los maices nativos mexicanos eran muy fuertes y que por si solos habian eliminado la contaminacion, por lo que se podrian sembrar maices transgenicos en Mexico sin gran preocupacion, ya que no pasaria nada.

En 2005 el Petate en Defensa del Maiz, muestreo plantas con deformaciones y siguio encontrando en algunas de ellas presencia de rasgos transgenicos. En algunas parcelas la presencia de deformaciones fue alarmante ; pero tambien nos alarmo el hecho de que no se encontrara presencia de contaminacion en plantas deformadas, lo que nos hace suponer que los metodos para detectar presencia de contaminacion (que tambien fueron diseñados por las mismas empresas productoras de semillas transgenicas) no esten funcionando para generaciones posteriores a la primera y en consecuencia la contaminacion esta fuera de control para la comunidad cientifica, ya que es invisible a sus metodos de deteccion.

Entre las deformaciones que hemos logrado ubicar se encuentran las siguientes : ramas en lugar de espigas, olotes junto con la espiga, cabellos de elote de hasta 20 centímetros de largo, cañas de maíz con 6 a 8 ramas, hasta ocho jilotes a lo largo de la planta del maíz, mazorcas vanas, plantas con dos ramas con varios jilotes en cada una, jiloteso hojas en las espigas, arias mazorcas saliendo de un mismo nodo, entre otras.

No hay que descartar que algunos investigadores afirman que el maíz sufre muchas alteraciones y es probable que esas características físicas no correspondan necesariamente a malformaciones producidas por ser plantas transgénicas ; sin embargo también investigadores independientes, han expresado su preocupación debido a que no han podido detectar presencia de construcciones transgénicas conocidas mediante sofisticadas pruebas de laboratorio ya establecidas, lo que hace susponer que las construcciones transgénicas son inestables y pueden estar mutando de generación en generación.

Los transgenicos tienen uniformidad genetica porque su construccion se basa en la multiplicacion a partir de la clonacion, todos sabemos que cuando se cruzan dos seres vivos emparentados aparecen taras o malformaciones escondidas en lo genes y es probable que las deformaciones que se han empezado a detectar sean producto de esa debilidad. Los maices transgenicos no son supermaices, pueden ser suceptibles a plagas y enfermedades que podrian multiplicarse rapidamente al encontrar condiciones similares en las plantaciones transgenicas de todo el mundo. La uniformidad de caracteristicas en las semillas puede poner en riesgo la produccion de alimentos en todo el mundo ; por eso no debemos dejar en manos de la agroindustria y de las industrias semilleras la alimentacion de los habitantes de nuestro planeta.

Los pueblos indigenas de Mexico sabemos que la gran cantidad de variedades de maiz existentes en nuestras tierras son un tesoro invaluable que no se puede medir en dinero ; por eso estamos dipuestos a luchar para que la contaminación del maíz no se extienda y la vayamos eliminando de los lugares donde hoy se encuentra. Nuestros maíces nativos son el futuro de nuestros hijos e hijas ; de sus hijos e hijas y así consecutivamente. Luchar para frenar la contaminación no es solo una cuestión económica, es también una cuestión de dignidad ; por eso donde haya un indígena con dignidad, habrá un guardián del maíz, en sus manos el maíz estará seguro. Para quienes hemos tomado conciencia de los problemas del maíz, sembrar y comer maíces nativos son actos politicos contra la globalizacion neoliberal.

Los pueblos indígenas podemos decir con orgullo que nuestros maíces no le han hecho daño a nadie, diez mil años de práctica lo demuestran, las empresas transnacionales no pueden decir lo mismo.